Casual Culture: la subcultura que cambió la forma de vestir al fútbol

Antes de que las marcas descubrieran que el fútbol podía ser cool, ya había gente haciendo del sábado una cuestión de estilo.
No necesitaban una colaboración limitada.
Ni una campaña.
Ni que nadie les explicara qué ponerse.
Tenían fútbol, viajes, música, pubs y una obsesión bastante seria por encontrar ropa que los demás todavía no llevaban.
De ahí salió buena parte de lo que hoy conocemos como Casual Culture.
Una subcultura difícil de explicar únicamente hablando de ropa.
Porque nunca fue solamente ropa.
¿Qué es la Casual Culture?
La Casual Culture es una subcultura nacida alrededor del fútbol británico a finales de los años 70 y desarrollada especialmente durante los años 80.
Una de sus características más reconocibles fue abandonar progresivamente la imagen tradicional del aficionado vestido con los colores de su equipo.
Fuera bufanda.
Fuera camiseta.
Dentro sportswear europeo, zapatillas difíciles de encontrar, polos, track tops y prendas que aparentemente tenían poco que ver con el fútbol.
Aparentemente.
Porque para quien conocía el código decían bastante.
Vestir sin llevar los colores
Imagina una grada llena de aficionados.
Ahora intenta reconocer quién pertenece a cada grupo sin encontrar prácticamente una camiseta de fútbol.
Ahí estaba parte del juego.
La ropa dejó de mostrar directamente qué equipo seguías y empezó a funcionar mediante códigos mucho más pequeños.
Una marca.
Un modelo de zapatillas.
Una chaqueta.
Una determinada combinación.
No hacía falta escribir el nombre del club en el pecho.
Los que tenían que saberlo ya lo sabían.
Los away days cambiaron el armario
Seguir a un equipo significa viajar.
Y viajar por Europa a finales de los 70 y principios de los 80 significaba encontrarse con productos que no estaban disponibles fácilmente en Reino Unido.
Italia. Francia. Alemania. España.
Los aficionados británicos descubrieron sportswear continental y comenzaron a regresar a casa con prendas diferentes a lo que se encontraba habitualmente en sus ciudades.
Adidas. Fila. Sergio Tacchini. Ellesse. Lacoste.
La ropa adquirida durante esos viajes empezó a aparecer en las gradas británicas.
Y cuando algo nuevo aparece delante de miles de personas cada sábado, tarda poco en extenderse.
Tenerlo antes que los demás
Hoy vemos una chaqueta en Instagram y podemos encontrarla en treinta segundos.
Entonces no.
Y esa dificultad era parte de su valor.
Había que conocer. Buscar. Viajar. Preguntar. Entrar en determinadas tiendas. Encontrar determinado modelo.
La exclusividad no consistía necesariamente en pagar más.
Consistía en saber más.
Probablemente esa sea una de las ideas más interesantes que dejó la Casual Culture.
El conocimiento también puede ser lujo.
La grada como red social
Mucho antes de Instagram ya existía un lugar donde miles de personas podían observar qué llevaban los demás.
El estadio.
Cada fin de semana funcionaba como una especie de escaparate.
Alguien aparecía con algo diferente. Otro lo veía. La siguiente semana aparecía en otra ciudad.
Una marca podía pasar de prácticamente desconocida a convertirse en objeto de deseo dentro de determinados círculos sin necesidad de invertir una libra en publicidad.
El algoritmo era bastante sencillo: aparecer con algo bueno antes que los demás.
Adidas y la obsesión por las zapatillas
Si existe una marca imposible de separar completamente de esta historia es Adidas.
Las zapatillas se convirtieron en uno de los terrenos donde mejor podía demostrarse conocimiento.
No bastaba con llevar Adidas.
Importaba cuáles.
Gazelle. Samba. Forest Hills. Trimm Trab. Stockholm. Handball Spezial. Y muchas otras.
Modelos diseñados originalmente para deportes diferentes terminaron caminando hacia estadios cada sábado.
Décadas después, muchas de esas siluetas continúan en la calle.
Las modas duran seis meses.
Algunas zapatillas llevan cuarenta años esperando fuera del pub.
Italia cambia las reglas
El sportswear italiano encontró un terreno especialmente fértil dentro de la Casual Culture.
Fila y Sergio Tacchini fueron algunas de las firmas que marcaron las primeras etapas.
Después aparecerían otras interpretaciones más técnicas y sofisticadas.
Stone Island. C.P. Company.
Materiales diferentes. Construcciones diferentes.
Prendas pensadas originalmente lejos de una grada que terminaron completamente asociadas a ella.
La obsesión siempre era parecida: encontrar algo mejor. O simplemente algo que todavía no tuviera el de al lado.
Música, fútbol y sábado
Las subculturas rara vez viven aisladas.
La Casual Culture tampoco.
Fútbol y música británica han compartido calles, pubs y generaciones durante décadas.
Post-punk. Indie. Madchester. Britpop.
Cada época añadió algo.
Las bandas cambiaban. Las marcas cambiaban. Las zapatillas cambiaban.
El sábado seguía llegando.
Y alrededor del partido seguía existiendo ese ritual.
Quedar. Beber algo. Caminar hacia el estadio. Noventa minutos. Volver.
A veces el fútbol casi parecía una excusa para todo lo demás.
Casi.
Casual no significa hooligan
Esta parte merece decirse claramente.
La historia del movimiento casual está relacionada con una etapa del fútbol británico en la que existió violencia entre determinados grupos de aficionados.
Forma parte del contexto histórico.
Pero Casual Culture y hooliganismo no son sinónimos.
Reducir toda una subcultura a las peleas significa ignorar su influencia sobre la moda masculina, el sportswear, las zapatillas, la música y la manera de vestir alrededor del fútbol.
Puedes estudiar una cultura sin romantizar sus peores partes.
De hecho, probablemente sea la única manera interesante de hacerlo.
Cuando las marcas descubrieron las gradas
Durante años ocurrió algo curioso.
Las marcas no controlaban completamente cómo se utilizaban sus prendas.
Un polo diseñado para tenis podía terminar asociado al fútbol.
Una zapatilla diseñada para balonmano podía convertirse en objeto de culto.
Una chaqueta italiana podía adquirir una identidad completamente diferente a cientos de kilómetros de donde había sido diseñada.
Los consumidores estaban reinterpretando los productos.
Después las marcas empezaron a darse cuenta.
Hoy fútbol y moda colaboran constantemente.
Clubes con diseñadores. Marcas de lujo con camisetas. Campañas inspiradas en las gradas. Colecciones llamadas terrace.
Nada de eso resulta extraño ahora.
Hace cuarenta años la relación era bastante menos oficial.
Y probablemente bastante más interesante.
¿Sigue existiendo la Casual Culture?
Sí.
Pero sería absurdo esperar que permaneciera congelada en 1985.
Internet cambió el acceso a la ropa.
Las redes sociales cambiaron cómo descubrimos marcas.
Las tiendas internacionales eliminaron buena parte de las fronteras.
Y determinadas prendas que antes funcionaban como códigos internos ahora forman parte de la moda global.
Las Samba son probablemente el ejemplo perfecto.
Lo que antes podía identificar determinados ambientes ahora puede aparecer en cualquier cafetería del mundo.
¿Significa eso que la cultura desapareció?
No necesariamente.
Significa que cambió.
Como siempre había hecho.
El problema de convertirse en uniforme
Existe una contradicción bastante divertida.
Una cultura construida parcialmente alrededor de no vestir como los demás terminó generando una lista bastante reconocible de cosas que supuestamente hay que llevar.
La chaqueta correcta. La marca correcta. Las zapatillas correctas. El pantalón correcto.
Y entonces ocurre exactamente lo que intentabas evitar.
Todos iguales.
Conocer la historia está bien.
Convertirla en un disfraz obligatorio, bastante menos.
El código importa más que el uniforme
Para nosotros, lo interesante de la Casual Culture nunca ha sido copiar literalmente una fotografía de una grada inglesa de 1982.
Es la actitud detrás.
Buscar. Elegir. Combinar. Saber cuándo sobra algo. Vestir para la vida real.
Y entender que una buena prenda no necesita necesariamente anunciar cuánto ha costado.
Ese código puede sobrevivir aunque cambien las marcas.
De hecho, debería.
Si quieres profundizar en la estética que salió de este contexto, puedes leer Terracewear: qué es, de dónde viene y por qué sigue vivo.
De Gran Bretaña a España
Las subculturas viajan.
Pero nunca llegan exactamente iguales.
La Casual Culture encontró seguidores fuera de Reino Unido y sus códigos terminaron mezclándose con las culturas futbolísticas locales.
España tiene su propia relación con el fútbol.
Sus propios barrios. Sus propios bares. Su propia forma de vivir el día de partido. Y hasta su propio clima.
Copiar Manchester desde Madrid no tiene demasiado sentido.
La influencia puede ser británica.
La interpretación no tiene por qué serlo.
RUFF y la cultura casual
RUFF no nació para recrear una grada inglesa de los ochenta.
Nació porque seguimos encontrando algo interesante en aquella forma de entender la ropa.
Elegir antes que acumular.
Reconocer antes que enseñar.
Vestir bien sin parecer demasiado preocupado por demostrarlo.
Y llevar esos códigos a nuestro propio sitio.
Madrid. La calle. El bar. La grada. Antes del partido. Después del partido. Y todos los días en los que ni siquiera hay partido.
La cultura cambia.
El criterio debería quedarse.
OUT OF LINE.
Ver Polos RUFF →
Ver Chaquetas RUFF →
Ver Camisetas RUFF →
Preguntas frecuentes sobre Casual Culture
¿Qué significa Casual Culture?
Casual Culture es una subcultura relacionada históricamente con aficionados al fútbol británico que desarrollaron desde finales de los años 70 una estética basada en sportswear europeo, zapatillas, polos, chaquetas y prendas alejadas del merchandising tradicional de los equipos.
¿Cuándo nació la cultura casual?
Sus orígenes suelen situarse entre finales de los años 70 y principios de los 80 en Reino Unido, aunque su desarrollo tuvo diferencias importantes entre ciudades y grupos de aficionados.
¿Qué relación existe entre los casuals y el fútbol?
El fútbol es fundamental para entender el origen del movimiento. Los estadios, los desplazamientos para seguir a los equipos y la convivencia entre diferentes grupos de aficionados ayudaron a extender prendas, marcas y códigos estéticos.
¿Casual y hooligan significan lo mismo?
No. Existe una relación histórica entre determinados grupos casuals y episodios de violencia futbolística, pero los términos no son equivalentes. La Casual Culture también tuvo una importante influencia sobre moda, sportswear, zapatillas y música.
¿Qué diferencia existe entre Casual Culture y terracewear?
Casual Culture describe mejor la subcultura y el contexto cultural e histórico. Terracewear se utiliza actualmente con frecuencia para describir la estética y la forma de vestir derivadas de ese entorno.
¿Existe Casual Culture en España?
Los códigos de la cultura casual británica se extendieron internacionalmente y también encontraron seguidores en España. Sin embargo, su interpretación se mezcla inevitablemente con la cultura futbolística, musical y urbana local.
Imagen: “The Railway End terrace at Burnden Park” (1983), fotografía de Steve Daniels, publicada en Geograph bajo licencia CC BY-SA 2.0.